Al ser salvo y nacer de nuevo, usted ha comenzado una nueva vida como seguidor de Cristo.
Los siguientes pasos le ayudarán a crecer y a llegar a ser un fiel hijo de Dios:
Lea la Biblia a diario: la Palabra de Dios nos instruye.
Ore a diario: al hablar con Dios todos los días, mante-nemos la comunión con Él.
Asista a una iglesia: la fraternidad con otros creyentes nos fortalece y edifica.
Cada vez que pueda, cuénteles a otros lo que Cristo ha hecho en su vida: el testificar de Cristo afirma nuestra fe y estimula la fe de los demás.
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